Cuadro de texto: críticas: 
La vida nueva

 

 

 

...uno de los poetas más importantes del territorio español de los últimos veinte años.

Miguel García-Posada

Declaraciones con motivo de la concesión del

 Premio Nacional de la Crítica (Abril de 2009)

 

Dantiano y entusiasta

 

Eduardo Moga

 

El lenguaje de La vida nueva —y, en general, de toda la poesía de Eduardo García—, bruñido y exacto, conjuga la precisión denotativa con el arrebato analógico y el vislumbre visionario. También las formas acogen, en su pluralidad, opciones clásicas —sonetos, endecasílabos, alejandrinos— y mecanismos modernos, como el versículo extenso. [...]

Esta convivencia respetuosa de modos figurativos y surreales caracteriza a la obra de Eduardo García, uno de los pocos poetas españoles de su generación que ha sabido sustraerse a la estéril polarización entre realistas y experimentales, y que ha fundido en sus versos, en una síntesis ejemplar, lo mejor de ambas corrientes. La vida nueva no desprecia el detalle menudo, la algarabía de los objetos, el diorama multiforme de la realidad, pero renuncia sabiamente a la anécdota: a eso tan perezoso del hecho por el hecho, de lo nimio por lo nimio. Su poemario alberga, junto a un anclaje sólido en lo que podemos convenir que es el mundo, una voluntad cósmica: un anhelo por que el mundo acoja —y materialice— los hervores de la conciencia. [...]

La vida nueva celebra el milagro de la esperanza sin éxtasis ni blanduras, con un lenguaje ceñido y resonante, de elegancias clásicas y atrevimientos actuales.

Turia, abril de 2009

 

Renacimiento

 

Luis García Jambrina

 

Pero lo más importante es que, en paralelo a este proceso vital y existencial, hay también un intento de renovación formal, de búsqueda de un nuevo lenguaje, a través de la reinvención y la actualización de viejos símbolos o de la vuelta a una tradición que había sido vedada u olvidada. Porque no puede haber una vida nueva -es decir, creadora- si no hay una poesía nueva -esto es, vitalista-. En una palabra: renacimiento.

ABCD las artes y las letras

21-27 de junio de 2008

 

La vida nueva

 

Antonio Luis Ginés

 

La voz del poeta da un giro. Se percibe un tono más profundo, poemas de más carga. [...] Lo etéreo, lo mágico, se eleva en este libro de García hasta cotas antes no conocidas en su poesía. No hay ya una frontera clara entre lo racional y lo irracional, entre el sentimiento y el pensamiento. Pero el poeta traza la línea poética precisa, esa que funde ambos planos en una voz natural, sin imposturas, más creíble si cabe por ese pulso encendido, humano, de la voz.

 

Diario CORDOBA, cuadernos del sur,

19 de junio del 2008

 

Viaje interior hacia la luz

 

Javier Lostalé

 

El lenguaje poético con su carácter deslimitador, abierto a las zonas más abisales del ser, capaz de borrar fronteras entre la razón y lo irracional, entre lo real y la fantasía, entre lo consciente y lo inconsciente, puede relacionarse de un modo natural, sin perder ninguno de sus elementos constitutivos -entre los que destaca la tensión emocional-, con la filosofía, la ciencia y la psicología, siempre que exista un poeta verdadero entregado a las palabras y su poder de revelación, conocedor de su oficio y dotado de una fecundante imaginación. Cualidades todas predicables de Eduardo García. [...]

En resumen, los que acompañen en este viaje interior a Eduardo García sentirán que algo amanece también en ellos y comprobarán la altitud de un poeta que les será necesario siempre.

Mercurio, nº 102, junio-julio 2008

 

Eduardo García, o la pasión del conocimiento

 

María Rosal

 

La vida nueva es un completo e impresionante poemario en el que la reflexión y el vitalismo se aúnan en la interrogación moral de nuestro tiempo. Cinco cantos al renacer desde los fundamentados cimientos que podemos rastrear en sus obras anteriores y desde la autoconciencia de una nueva construcción de la identidad. Y todo ello con la pasión que da el conocimiento. [...]

Eduardo García se presenta desde un vitalismo intimista que rompe los cauces y se desborda en imágenes poderosas, constituyendo así el oficio de poeta en la representación más exacta del oficio de vivir: Sea pues bienvenida La vida nueva.

La manzana poética, Primavera de 2008

 

La vida nueva, de Eduardo García

 

José Ángel Cilleruelo

 

[...] Una propuesta vitalista, soñadora (“Soñar despiertos siempre”), liberadora, para la comprensión poética del vivir.

El Ciervo, nº 688–9, julio-agosto 2008

 

La vida nueva

 

Francisco Ruiz Noguera

 

Hasta ahora, Eduardo García, buscaba el fiel de la balanza que diera cuenta de cierto equilibrio entre –por decirlo de algún modo– la vigilia consciente y la ensoñación subconsciente, entre el decir de lo cotidiano y lo inefable de la revelación. [...] Así estaban las cosas: en la búsqueda de ese equilibrio, en el territorio de ese “horizonte o frontera”, pero con la sospecha, por parte del lector, de que el rumbo podría tomar una deriva que rompiera la frontera e indagara en el horizonte. Y así ha sido. [...]

He aquí algunas pistas: dedicatoria a un colectivo surrealista, huida de la melancolía paralizante, refutación de la elegía, celebración de la alegría, y el goce, convocatoria del deseo. Son las pistas que llevan a la “transformación interior” de que nos habla este libro [...]

Estamos ante una diversidad que va desde la dicción más normativizada -que entronca con libros anteriores-, al versolibrismo y la yo diría que moderada incursión en formas de lo surreal. Tonos diversos que buscan evidenciar lo polifónico y lo multiforme de un solo sujeto: el gozo (amor y erotismo están muy presentes en el libro), pero también la angustia (sobre todo en la parte central). [...] Son, en fin, las dos caras del proceso vital: la tensión entre la carencia y el deseo, y también los dos estadios básicos del proceso del conocer. [...]

Así es que a la pregunta “¿Qué vida nueva es la que anuncia el título de este libro?” tal vez habría que responder que se trata de una nueva vida interior del hombre que exige una nueva vida poética, una nueva escritura, un nuevo lenguaje.

Diario SUR, primavera de 2009

 

Una bestia delicada

 

Alberto Santamaría

 

En anteriores trabajos, tanto en su libro de poemas Horizonte o frontera, así como en su ensayo Una poética del límite, el poeta se movía por espacios simbólicos de lo incierto. La idea de límite, de estar entre dos mundos, como una especie de animal equilibrista, era el motivo de esas obras. Sin embargo, en este libro el poeta ha reconstruido su propia poética, yendo más allá. El límite se transforma en peligro, y se trata no de superar de cualquier forma el peligro que supone asomarse al paisaje interior de uno mismo, sino de vivirlo hasta el extremo, como señalaba Rilke, para hacer de la superficie, es decir, del yo, un nuevo lugar. El poeta se transforma en un escalador sin anclajes y sin red; pero un escalador que domina a la perfección los movimientos y sacudidas de su propio lenguaje.

Decía Schelling que lo siniestro es aquello que debiendo permanecer oculto se ha desvelado. Algo de esta poética romántica está presente en los poemas de Eduardo García. La búsqueda de ese otro lado bajo la piel que es, en sí mismo, la condición de posibilidad de lo que somos exteriormente, es un elemento clave en esta poética, no tanto del límite sino del límite atravesado. [...]

Nuestro punto de partida es el vacío, de ahí puede surgir la reconstrucción de uno mismo, un renacimiento. De no ser así, de no haber ese renacimiento, el nihilismo sería la única vía de escape. [...] Pero será en la última parte del libro, «La vida nueva», donde el poeta, a través de una plurivocidad sutil e intensa, se transforme en diversos elementos de extrema y renovada vitalidad. [...]

El libro de Eduardo García, siguiendo la estela de sus anteriores trabajos, toca fibras, músculos de la realidad y del pensamiento que antes no tocaba. Por ello es un libro diferente en su trayectoria. No es un libro de transición, sino un nuevo camino. Logra llevarnos con él, en casi todos estos poemas, hacia esa vida nueva que nos propone.

 

Revista camaleónica (en prensa)

 

La vida nueva

 

Emilia Lanzas

 

Poesía anunciadora que invoca el cambio a una nueva vida, la única posible, esa que respira tras la realidad que nos han vendido como cierta. Una poesía comprometida que transciende el texto y que pretende ser verdadero aliento. Porque la existencia, lo dijo Breton, está en otra parte. [...]

La escritura fuera de los márgenes de lo estético y de lo supuestamente cultural para sumergirse en el movimiento mismo de la vida; con el uso de un lenguaje que no es básicamente un medio, sino el lugar donde se produce el desvelamiento.[...]

El tabú del deseo está mostrado en toda su amplitud porque el poeta –o, al menos, el poeta utópico– sabe que sin deseo no se puede construir una existencia válida. El deseo como resorte, como el único rigor que la persona ha de conocer. todo el hecho creativo está en función de la introspección y la búsqueda. [...]

Poesía vertiginosa, sin apenas puntuación, con el ritmo enlazado. [...]. La ruptura con la cotidianeidad, el inicio del reencantamiento, la poesía dentro, en nosotros, en la calle. La misma vida convertida en poesía.

 

http://www.espacioluke.com/2008/Diciembre2008/lanzas.html

 

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La vida nueva Eduardo García